Fernando Alvet, lector.

Tenerte seguido de no tenerte, seguido de tenerte, seguido de no tenerte:
escalofrío erizante, calor-frío-calor-frío.
Como un péndulo marcas el compás de mi alma mientras el deber marca el de mi
materia: práctica, codiciosa y tenaz. Pero cuerpo y alma se funden cuando te tengo.

No tenerte y desearte
Tenerte y desearte más
Y más y aún más

Felicidad, melancolía, felicidad, melancolía. Qué distancia recorre el péndulo entre ellas?
La misma que nos separa con un espacio intenso, anhelante.

No tenerte-deseo
Tenerte-posesión

Besados miembros, hambrientas bocas, cuerpos entrelazados, fragantes olores,
cópula loca de esperanza y esfuerzo en la que nos amamos y desesperamos.
Tenerte-no tenerte-tenerte-no tenerte. Qué fue lo primero y qué será lo último?
Péndulo arbitrario, ruego que nunca te detengas.

 
Juan Carlos Carabajal , autor y compositor.

"Huarmicita (mujercita)"
zamba

1.-

Yo vivo soñando que me quieres
mi linda huarmicita de labios de mistol
un triste y errante peregrino
cuando no estás conmigo, apenas eso soy.
=
Con tu risa enciendes mil estrellas
para alumbrar de nuevo mi pobre corazón
y siento que ahuyento las tristezas
si mis manos te tocan ardiendo de pasión.

Estribillo

Juntemos mi pecho con tu pecho
dejemos hablar al corazón
que diga lo mucho que te quiero
mi linda huarmicita de labios de mistol.

2.-
El viento que canta en mi ventana
se me hace que me trae mensajes de tu amor
ay, cómo me duele tu silencio
y más me desespero por escuchar tu voz.
=
Por siempre recuerdo tus palabras:
“no habrá nadie en el mundo que te ame más que yo”,
por eso con mi más tierno abrazo
te entrego toda mi alma encendida de amor.

Letra y música: Juan Carlos Carabajal

Santiago del Estero, 7 de mayo de 2005.-

 
Duilio Di Bella, creativo publicitario.

No deberías intentar cerrar la puerta con la verdad
la ambigüedad se filtra como el agua
a través de los espacios que dejan las bisagras.

Si vas a escapar, deja el motor encendido.
Nadie huye de la muerte, a menos que esté queriendo encontrarla.

Como máximas escritas en un cuaderno blanco con tiza lavable,
todos estos recuerdos de lo que seré, se mezclan
blanco sobre blanco, como texturas de un mensaje en braile
que se desvanece entre las yemas de mis dedos.

Puedo verlo, puedo ver claramente que todo lo que me dijiste
desaparece.
Las palabras se deshacen como ovillos en retroceso, hasta ser madeja.
Las lágrimas se evaporan como gotas de sudor sobre baldosas calientes.
Los recuerdos se desgranan, al tocarlos, como la pelusa del moho en la fruta podrida.

No intentes encontrar rastros de tus sermones.
Porque nada quedó escrito, salvo mi versión de los hechos.

Lo lamento.

 
Carmen Garzón, animadora.

"Storymar"

He transcripto prácticamente en bruto parte de lo que escribí frente al mar, mientras hacía mi story board (una serie de cuadritos dibujados)…me lo imagino con imágenes (imagino/imágenes) con un "mar de fondo" por atrás…porque este escrito forma parte de esa obra “mar-huellas-mares”, es un "work in progress"; me imagino el texto como una tira larga abajo de las ventanitas…

Me ahogo. La marea me lleva y me trae desde mis profundidades. A veces emerjo y respiro… sólo un momento. Siento que soy una playa. Al retirarse, el agua deja al descubierto sus regalos: trozos, fragmentos, partes, dolor; otras, vuelve y los reclama, los arrastra hacia el fondo. Me dejo llevar… tengo miedo, no me resisto . ¿y si esta vez la ola no vuelve? ¿y si esta vez me quedo en el fondo? Está oscuro. Salgo, respiro, reconozco las partes y las lanzo nuevamente al mar, para que el agua y la sal las sanen y las vuelvan enteras, brillantes, limpias. Ahora son pedazos, siempre nostálgicos, incompletos, nunca enteros. Entreveo sus formas, las rehago como repasando un dibujo, siento sus marcas, sus antiguas huellas están aún presentes. Las sigo, ¿adónde van? El espacio define sus contornos en las marcas de los que lo habitan, Paz. Hay aves revoloteando, como en mi storymar. Ir y venir, juntar fuerzas y derramarme sobre la playa, descansar. Las emociones sin cauce, fluyen. Cómo encuentran un lugar donde aquietarse? El mar rompe y se disuelve, y entonces, tal vez descansa. Los golpes son violentos, como una ola, en su gesto final. Tan fuerte arriba, tan orgullosa, tan suspendida… y luego el estruendo, el golpe, el desborde, la vulnerabilidad. ¿Hay relación sin choque? Sin conflicto? ¿sin derramamiento? Siento el pulso de la naturaleza, la temperatura adentro y afuera, la debilidad y la fortaleza, quiero dejarme arrastrar, sentirme ligera; ir y volver, hundirme, hacer centro y emerger nuevamente, vivir…
 

Paulo Jurgelenas, fotógrafo.

"correos para mi enamorada"

20 de enero - cada vez...
...los correos son cada vez mas cortos, quizás por que son mas sustanciosos -como un buen asado que cuando es rico tiene gusto a poco-, será que cada vez tenemos menos tiempo para dedicarnos...
El mundo nos lleva a correr, correr, correr, cuando no a volar... ¡todo tiene que ser hoy y ya!
¿Cuándo vamos a estar sin límites, sin espacios acotados, sin tener que ir a otro lado, o sin tener que volver a otro lugar?
Estoy volviendo a casa...
Anoche salí a una fiesta con una amiga -te extrañaba-, ¿te acordás de aquella sesión de fotos de artistas todos desnudos? ella es la prímera de la izquierda.
Muy buena..., algunos vapores, efluvios de dulzura, alcohol y amores, mucho calor y mucho agite -sigo extrañándote-, luego nos vinimos al centro, la ciudad estaba dormida, casi por despertar, dimos una vuelta y nos fuimos a dormir a su casa…
Este fin de semana estoy solo, todos -o casi todos-, se fueron a Baires a una muestra de arte y del resto ni noticias.
Voy a aprovechar para hacer cosas en casa, algunas que tengo pendiente en la compu y si baja un poco el calor, arreglar algunas plantas del jardin.
No dejo de extrañarte.
Te amo.

25 de Enero - pienso...
Cuando uno anda solo por la vida va estructurando todo en base a las necesidades que se pueden generar como solitario... como entidad única, sin compromisos, sin conexiones con el mundo exterior (lease semejantes) más cercanas que las que uno tiene ganas de construir, salvo la familia y los amigos.
No hay compromisos con un afecto más cercano..., la gente entra y sale de la vida, como puede entrar y salir de un banco... Y así se van construyendo estructuras y formas de abordar la realidad que tienen que ver con eso de estar solo, con no tener que rendir cuentas a nadie, con hacer y deshacer las actividades cotidianas de acuerdo a las ganas o las propias intenciones.
Así también se edifican barreras y vallas para evitar caerse, prevenir posibles choques, no darse la cabeza contra la pared, no sentirse agredido, ni agredir a los otros, no exigirse ni exigir más de lo posible en las circunstancias habituales y de compromiso pasajero o descompromiso total.
O sea para no contruír lazos más largos ni firmes que los de compartir pequeños espacios y tiempos sin que se transformen en cotidianos, ni rutinarios, y menos que menos en necesarios e interdependientes.
Qué pasa cuando toda esa construcción se cae como en un juego de naipes. Donde las circunstancias de la vida te llevan por nuevos caminos, no los habituales que se recorrían todas las mañanas, las tardes y las noches. Donde se entrecruzan nuevos espacios, nuevos momentos y nuevas situaciones que hacen que el armado de aquella estructura, edificada sobre experiencias anteriores, se vuelva inútil o ineficiente o se desestabilice. Momentos donde sea necesario la búsqueda de nuevos andamiajes donde ir poniendo cada una de las nuevas experiencias y las nuevas necesidades y demandas. Donde la construcción de un nuevo corpus, donde se registren todas las nuevas cosas que suceden a partir de ese neo momento.
Qué hacer con lo pasado?.
¿Sirve?, hay que desecharlo todo y de raíz?
¿Hay que guardarlo en cuarentena y comenzar desde cero?
O es importante ir matizando las experiencias y seleccionando las mejores, ¿aunque no sean las más bonitas?
¿Cómo se hace para construir algo que aún no sabemos como será, o si va a ser bueno o malo?
¿cómo...?
Se que pronto estarás entre mis brazos…
Te amo.

29 de enero - Como mata el viento norte!!!...
hoy no es el mejor dia ni el peor, sin embargo ya es la tercera vez que empiezo a escribirte y por h o por v se me borra el mensaje cuando estoy a màs de la mitad!!!
estoy dale que dale con trabajos y con la neurona... por que serà?!!!
por lo visto las sensaciones se transmutan, se parecen, se mutan, se corren, van y vienen
se ponen densas, espesas y translúcidas,
se vuelven tensiones, se convierten en ansiedades...
están...
nos matan de amor...
nos dan la vida...
nos levantan a la mañana...
hacen levitar los sueños...

Tengo que salir a hacer unas fotos para la misma chica de las fotos de desnudos que hice un tiempo atras. Si no termino muy tarde me vuelvo a conectar por la noche
Te extraño mucho. Pero mucho mucho,
Un abrazo.

 

Dante Montich, pintor.

Era frecuente verte en las muestras, y ese día, no sé si fue por tu camisa, pero fue insoportable
el deseo de pasarte la lengua.
¡Qué magnífico violeta tenía tu camisa!... y entonces, esa terrible música de nuevo.
Ahora lo confieso, te amaba más que a Mozart!

-1996-

 
Adriana Musitano, poeta.

"MAXIMO MINIMO"

¿Cuál es el punto dónde hierve la sangre?

El MINIMO de calor. El MAXIMO de hielo.

¿Cuándo se abre el sexo a un callejón sin salida?

¿Cuándo?

¿Acaso al tragar el mundo de una dentellada?

No hay mayor soledad que la del vidrio azul.

Y la carne desgarrada huele mal.

MAXIMO. MINIMO.

No hay calor suficiente que desate el hervor.
Deberé esperar. Parada. Quieta, junto a la llama,
y cuando el sonido me avise que todo está por bullir
ahí destaparé mi cuerpo.

MAXIMO
Lo exhibiré llagado.
MINIMO
El deseo dado vuelta, del revés, con las costuras para afuera

 
Roberto Videla, actor y director de teatro.

"Mushkin y Rititud- Del amor"

Desde hace más de un año mi gato Mushkin tiene una vecinita atrevida: Rita, Ritín, o Rititud para mí.
Él es grande, corpulento y mañoso, con una bella cara juvenil-señorial. Amarillo a rayas, peludo y suave, cuenta entre sus atractivos con una especie de aureola de melena leonina alrededor del cogote-cuello. Se apellida Bellezza di Gatto. Tiene varios sobrenombres: Murúsh, Purúsh, y variantes menos arriesgadas.
Es atento, cercano, levemente prescindente a veces, pero sin alejarse demasiado de mí. Temeroso, no investiga los alrededores -mucha tapia alta- y observa el paisaje desde lo alto de alguna columna del patio.
Tiene ya casi 9 añitos.
Estuvo bastante aislado siempre, salvo alguna que otra excursión aventurosa al campo, donde desplegaba una insólita actividad salvaje, desapareciendo, dejándome abandonado con el corazón en la boca y volviendo incólume después de días y días.
Cuando me incorporo de donde esté para ir a buscarlo él ya está viniendo hacia mí. Nos intuimos, adecuamos nuestros ritmos en una especie de danza de salón, un Cuándo.
Cuando me elige para enroscarse en mi cuello, acostados, y yo lo envuelvo con mis brazos, no hay nada que se parezca más a la felicidad, pero nada nada.
Claro, él es mi verdadero amor.
Y entonces apareció Rititud. Ella es una jovencita desatenta, desaprensiva, corajuda y aventurera. Manchada en anarquía -y en pelaje corto- en zonas blancas, grises y doradas, con un dorado que recuerda el de Mushkin, pero sin parentescos, ya que provienen de barrios no fronterizos.
Siempre está en alguna altura insólita -una vez hasta hubo que rescatarla con los bomberos de un lugar imposible-, con una patita aquí, otra allí en algún borde afilado, tensa con gracia, escondida esperando saltar sobre Mushkin, que, ignorante de astucias, la busca avanzando impetuoso e ingenuo, la mirada baja sin percibir que el peligro está en lo alto.
Se persiguen, atraviesan el espacio como saetas brillantes sorteando copas, cerámicas delicadas, estatuitas; se revuelcan en una batalla de almohadas dispersando mechones de pelos por todas partes. Me usan de tobogán, de trampolín, de pasillo. No entiendo cómo no han ya desaparecido vueltos jirones, vueltos añicos, con tanto zarpazo y mordiscón. Sin embargo no se ve sangre, no se ven heridas, desgarros, penas.
La tensión entre ellos jamás desaparece del todo, nunca llegan, exhaustos, a abrazarse, hacer una tregua, y dormir. Y si se duermen lo hacen a una cierta distancia, uno en cada sillón, al alcance de la mirada, sobresaltándose a cada instante.
Cuando ella se hartó, se va. Desaparece en su verdadero hogar, con mis vecinos. Entonces él llora. Se instala en su patio, colindante, y maúlla. La llama, puede hacerlo durante horas, inquietando mi sueño y el de los departamentos ale-daños, que resultan heridos. Luego entra, me mira desalentado y emite un maullido muy concreto y específico: quiere que le solucione su problema. Sin respuesta, desrepuestado, vuelve a salir.
Hay algún momento de resignación, de cansancio infinito, y entonces él vuelve a mí, se instala en una silla, su silla, al lado mío, que escribo en la compu, y se duerme, reventado. Y es entonces que se asoma cerca el hociquito indagador de Rititud, los ojitos muy verdes disparados hacia adelante, toda la carita amontonada en punta, que viene a cerciorarse que su dominio sigue siendo tan claro como el agua.
Y todo recomienza: Mushkin Bellezza di Gatto se incorpora y embiste, la cabeza baja.
Ella es su verdadero amor.